- 1 Barra de pan de un día o dos antes
- 750 ml de leche
- 160 gramos de azucar
- 1 cáscara de piel de limón
- 1 cucharita de aroma de vainilla
- 1 ramita de canela
- Canela en polvo
- 3 huevos
- aceite de oliva virgen extra
ELABORACIÓN:
- Poner la leche en una cazuela con el azúcar, la cáscara del limón, la canela y la vainilla.
- Cuando rompa a hervir, apagar el fuego, tapar la cazuela y dejar fusionar los ingredientes aromáticos.
- Reservar la leche hasta que se enfríe
- Colar la leche y ponerla en un recipiente para ir mojando suavemente el pan.
- Bañar las rebanadas de pan, dándoles la vuelta suavemente para que no se rompan y que se impregnen bien. Dejar las rebanadas en la fuente unos 10 minutos.
- Batir los huevos con la varilla batidora hasta que hagan espuma, añadir dos o tres cucharadas de leche y volver a batir.
- Cortar el pan en rebanadas de dos centímetros aproximadamente.
- Poner aceite en la sartén (unos dos dedos) a fuego medio.
- Pasar las rebanadas por el huevo batido e ir friéndolas en la sartén por los dos lados hasta que cojan un color dorado.
- Retirarlas suavemente y ponerlas en una fuente con papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite.
- En un plato, mezclar azucar con canela en polvo y reservar.
- Cuando estén todas las torrijas fritas, pasarlas vuelta y vuelta por el plato con azucar y canela en polvo.
- Dejar enfriar las torrijas en una fuente. Si preferís, podéis tomarlas calentitas que para mí están mucho más sabrosas. Podéis acompañarlas con helado de vainilla o un vinito dulce. ¡Bon appetit!

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